Hola de nuevo, soy Guadalupe Mendoza L. Si estás leyendo esto, es muy probable que un médico ya te haya dicho: «Tenemos que operar». Recuerdo que cuando escuché esas palabras en el consultorio del cirujano en el IMSS, mi mente se llenó de imágenes de batas blancas, luces de quirófano y, sobre todo, una preocupación constante por la cicatriz. Como de película. En nuestra cultura, la marca en el cuello es difícil de ocultar y se convierte en un recordatorio diario de una enfermedad. Aparte si tienes cicatrización queloide, la cicatríz se ve mucho.
Pero más allá de la estética, mi mayor miedo era el «después». ¿Cómo me sentiría sin mi tiroides? ¿Realmente era la única opción? Investigué en internet y no me gustó lo que encontré. En esta sección, junto al Dr. Reyes, vamos a desglosar qué implica realmente una cirugía de tiroides. Queremos que, si decides operarte, lo hagas con plena conciencia de los riesgos y beneficios, y no solo porque te dijeron que «era lo único que se podía hacer».
Se retira la glándula completa. Esto se reserva generalmente para casos de cáncer confirmado, bocios muy grandes que comprimen el tórax o enfermedades autoinmunes severas que no responden a tratamiento. Al retirar toda la glándula, el paciente cae inmediatamente en un hipotiroidismo permanente.
Se retira solo uno de los lóbulos (la mitad de la mariposa). El objetivo es dejar la otra mitad funcionando para evitar la dependencia de hormonas, aunque no siempre se logra el equilibrio perfecto.
Existen situaciones donde la cirugía es el camino más seguro para salvar la vida. Sin embargo, en México existe un sobre-tratamiento quirúrgico de nódulos que podrían resolverse de otra forma.
Cita técnica del
» El bocio no es una enfermedad en sí, puede entrar al consultorio un paciente con el cuello aumentado de volumen y saber que es Bocio, pero no sabemos por que. Puede ser por falta de yodo, por inflamación autoinmune o por la presencia de múltiples nódulos. En nuestra práctica en la Ciudad de México, vemos que el bocio por 1 sólo nódulo es frecuente y, afortunadamente, la gran mayoría de estos casos son benignos, esto no da la posibilidad de ofrecer un tratamiento de mínima invasión para reducirlo de tamaño si necesidad de quitar toda la tiroides.»
En el caso de la tiroides, al ser una zona con estructuras tan delicadas, las complicaciones pueden alterar tu vida diaria de forma permanente.
Los nervios que controlan las cuerdas vocales pasan justo detrás de la tiroides. Durante una cirugía, estos pueden ser manipulados o dañados accidentalmente, lo que puede causar ronquera persistente o incluso pérdida de la potencia de la voz. Hay cirujanos muy especializados con una bajísima tasa de complicaciones.
Pegadas a la tiroides están las glándulas paratiroides, que controlan el calcio. Si estas se dañan o se retiran durante la cirugía, el paciente puede sufrir de hipocalcemia (niveles bajos de calcio), lo que causa hormigueo en manos y cara, calambres y la necesidad de tomar suplementos de calcio de por vida. Hay técnicas que les permiten a los cirujano tener extremo cuidado con una complicación como esta, pero deben tener el entrenamiento necesario.
Si se retira toda la glándula, ya no hay producción natural de hormonas. El paciente deberá tomar levotiroxina diariamente por el resto de sus días.
Para ampliar la imagen da clic sobre ella.
Para muchos pacientes, la cicatriz es un tema de salud mental. Aunque los cirujanos modernos hacen cortes muy finos y hacen sutura subdérmica, la cicatrización depende de cada cuerpo (queloides, fibrosis). Hay incluso un abordaje transoral endoscópico muy novedoso en el cual no se deja cicatríz, pero requiere de una técnica bastante especializada.
Guadalupe comenta: «A menudo nos dicen que ‘es una marquita nada más’, pero para nosotras significa explicarle a todo el mundo qué nos pasó cada vez que nos miran el cuello. Evitar la cirugía a través de la ablación no solo salvó mi función hormonal, sino que no tengo que verme una cicatríz al espejo todas las mañanas.»
Cita técnica del
«Algunas pacientes operadas nos mandan mensajes, arrepentidas de haber perdido su glándula sana por un nódulo que resultó ser benigno en la patología final. Mi recomendación para cualquier persona en la Ciudad de México es: si tu diagnóstico es benigno, busca una segunda opinión con un experto en intervencionismo. La cirugía es irreversible; una vez que la glándula se ha ido, no podemos regresarla. La tecnología actual nos permite ser mucho más conservadores y efectivos.»
Si después de valorar todas las opciones, la cirugía es el camino necesario (por ejemplo, ante un cáncer), asegúrate de:
La experiencia reduce drásticamente el riesgo de daño a los nervios y paratiroides. En nuestro equipo contamos con Cirujanos altamente especializados.
Pregunta si usarán monitorización de nervios laríngeos durante la operación.
Para ajustar tu dosis hormonal de forma inmediata tras la extracción
Guadalupe Mendoza L.,
paciente y amiga que te entiende
Envianos tus estudios y recibe una valoración sin costo. Solo necesitas tu ultrasonido, biopsia (si tienes), y un par de minutos para llenar el formulario.
A continuación encuentra recursos adicionales fuera de SalvandoTiroides.com que te ayudaran en tu búsqueda.